Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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23.11.17

Los tres productos que marcaron tu infancia


Seguramente si nos pusiéramos a realizar un listado entre la mayoría de nosotros, respecto a los artículos que solíamos usar en nuestra infancia, habría algunas cosas que se repetirían y, entre ellas, las que más se nombrarían serían estas tres: un F-91 de Casio, el bolígrafo de Bic, y las tiritas o apósitos de Hansaplast.

El bolígrafo de Bic es esencial, se trata de uno de esos artículos al que todos recurríamos o bien como nuestro bolígrafo habitual o, en el caso de que tuviésemos otros modelo favorito, como un Inoxcrom Rocky, para casos de apuro.

20.11.17

De tarjetas, chips, y demás "modernidades" cotidianas


La mayoría de nosotros seguramente llevamos cada día multitud de tarjetas en nuestras carteras, bolsos, mochilas o "mariconeras". Algunas las utilizamos para el supermercado, otras son tarjetas de fidelidad para diversos medios de transporte y, otras, son tarjetas que usamos como medio de pago.

Como diversas son las tarjetas, diversos son los medios de soporte en los cuales viaja nuestra información. Las más sencillas incorporan simplemente un número, mientras que las más avanzadas llevan un chip.

18.11.17

Prueba: maquinilla de afeitar clásica de Wilkinson. Impresiones


Por increíble que parezca, y aunque soy un ferviente admirador y defensor de las maquinillas eléctricas (de las antiguas Philishave, en concreto), he decidido probar con el afeitado clásico. Las razones son varias, pero entre ellas se encuentra el deseo de espaciar los afeitados para estar durante bastante tiempo con un poco (muy poco) de barba, y hasta el momento no hay ningún cabezal rotatorio de Philips que admita el vello un poco largo y, como bien sabréis si lo habéis intentado, afeitarse con un poco de barba y maquinilla eléctrica es muy molesto (además de doloroso).

Es cierto que hay soluciones en el mercado para estos casos, como las maquinillas eléctricas tipo rastrillo o de corte con cuchillas al aire (como las Philips OneBlade), pero el principal inconveniente -y por lo que no me gustan- es que dejan "los pelillos" tirados por todas partes, llenando tu ropa (y tu cara) de ellos. No solo eso, sino que a veces los lanzan por todos los rincones y estás más tiempo intentando solucionar el desastre que has montado, que afeitándote.

17.11.17

Prueba: linterna de bolsillo Ledlenser


Ledlenser es una compañía con sede en Solinger, Alemania, aunque posee filiales (factorías) también en Estados Unidos y China. De este último país provienen muchas de sus linternas asequibles aunque, como suele pasar habitualmente, en todos los embalajes de esta marca únicamente informan de su sede (Alemania) y no del lugar de fabricación de las linternas, que bien puede ser China. De esta manera el consumidor puede caer fácilmente en el error, al repasar los detalles y "la letra pequeña" del embalaje, que está adquiriendo un producto alemán, cuando en realidad es un producto chino.

Como la compañía no aporta datos, personalmente y por mi experiencia podría casi asegurar que un gran número de sus productos son de China, tanto por el acabado como por detalles de funcionamiento (que os iré desvelando en este reportaje), mientras que el diseño sí que puede ser alemán.

16.11.17

Philips OneBlade, lo último de Philips para el afeitado


En estos días la multinacional Philips está realizando una agresiva campaña con el fin de dar a conocer su última solución de afeitado, una maquinilla eléctrica a la que denominan "OneBlade".

Sin entrar a valorar su estrategia de ventas, tengo que reconocer que Philips (y aquí lo he dicho muchas veces) me gusta bastante. Sus maquinillas de afeitado (al menos hasta los noventa) eran robustas, eficientes, apuraban muy bien y duraderas. De hecho, la maquinilla eléctrica que yo mismo usaba hasta hace no mucho era de los ochenta, tras romperse (literalmente) el disco de uno de los cabezales de mi úlima Philipshave.

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