Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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12.8.17

Los robots no visten camiseta


Como ya sabes -y ya hemos contado aquí en otras ocasiones-, Adidas, Nike, Lotto y tantas marcas de moda parecidas hace tiempo que dejaron de fabricar su propia ropa, y aunque se hicieron famosas en el mundo textil por sus prendas, ahora son solamente una imagen y un logotipo estampada en una prenda de ropa, y ésta se la hacen terceras empresas, la mayoría de las veces, chinas.

Adidas es precisamente noticia estos días porque uno de sus proveedores (Tianyuan Garments Company) ha decidido fabricar las camisetas solo con robots. Aunque las camisetas de Adidas sean muy caras, en realidad lo que estamos pagando es la marca, puesto que el precio del proveedor es ridículo. Tanto es así que con esa nueva línea de producción el coste "humano" será de únicamente 33 centavos.




La presencia robótica es cada vez mayor en nuestra vida diaria, y eso es algo a lo cual las sociedades van a tener que adaptarse, y mejor pronto que tarde. Y es que el peso tecnológico en nuestro quehacer diario ha dejado de ser algo fuera de lo habitual, para convertirse precisamente en lo más habitual. Uno de mis ex-compañeros de trabajo se dedicaba a las labores de jardinería a particulares. Hace poco me explicaba cómo alguno de sus clientes se decidió a probar un robot para cortar su césped. Tras configurar el robot con la zona a trabajar, su dueño ya no tenía que hacer más, y el mismo robot se encarga de colocarse en su puesto de recarga cuando se encuentra bajo de batería. Su propietario está encantado, y obviamente ya no necesita a nadie para esa tarea.

Y hablando precisamente ayer con una persona me comentaba que los trabajos del futuro serían los destinados a las nuevas tecnologías, pero yo le respondí que ni siquiera eso. También nos lo decían en nuestros tiempos, cuando estudiaba, que el futuro iba a estar en la informática y ya veis: un mercado sobresaturado actualmente en donde casi hay que mendigar un salario y en el cual hay más informáticos y programadores que arena en una playa. Realmente la mayoría de trabajos van a desaparecer, porque los harán -ya los están haciendo- máquinas, así que el futuro está en que los gastos de personal que las compañías se ahorran con esas máquinas, reviertan en la sociedad y en ofrecer un salario a todos los ciudadanos. Por desgracia, la vanidad de los empresarios está haciendo que solo piensen en ahorrar en costes, sin pensar en quién va a adquirir sus productos, porque una cosa es evidente: los robots no visten camiseta. Y cuando no haya consumidor ni cliente alguno para esas camisetas que fabrican, porque al no tener empleo no puedan pagarlas, tendrán que cerrar sus factorías. De manera que reinvertir esos beneficios a la sociedad no es solo de justicia, para que todo el mundo pueda vivir -al no tener trabajo-, sino que redunda en ventajas al propio empresario.


Porque de otra forma (ya está ocurriendo, y de ahí argucias como la obsolescencia programada, para obligar al consumidor a adquirir después de determinado tiempo otro nuevo smartphone, reloj, electrodoméstico, ordenador, automóvil o lo que sea) cuando nadie pueda comprar el producto que fabrican, tendrán que echar el cierre. Por ahora esto no es muy patente, pero es obvio que si se sigue por este camino, acabará ocurriendo, de manera que la única solución es que los robots, que les quitaron su puesto de trabajo a los operarios, les paguen el salario a esos mismos operarios.

Todo esto son solo unas pequeñas muestras de a dónde estamos llegando y de la que se nos viene encima, y aunque el cambio sea tan sutil que pase desapercibido para muchos, no lo es: algunos relojes ya los fabrican solo robots, Casio tiene pensado robotizar por completo una nueva factoría que están construyendo, sucursales bancarias cierran una tras otra por toda nuestra geografía, y en su lugar se instalan cajeros automáticos, en los supermercados las líneas de cajas funcionan por autopago, lo mismo que los autoservicios de muchas gasolineras, y la mayoría de procesos productivos funcionan con un mínimo de personal, porque la mayoría de las tareas ya se encargan de llevarlas a cabo los robots, y el ser humano como trabajador pasará a un segundo plano cuando no, directamente, desaparecerá. Ese empleo, ese puesto, esa dedicación o esa especialidad, simplemente dejará de existir.


Por desgracia, y de momento, seguiremos necesitando a personal humano en ciertas tareas, pero a medida que la tecnología avance nuestra importancia en el mercado laboral disminuirá. Llegará un momento en que los humanos serán los que estarán al servicio de los robots, yo no veré ese dia, pero sí viví su antesala, la aparición y popularización de internet cuando muchos no sabían ni lo que era una página web, aún menos una URL. Muchos de nosotros, por suerte o por desgracia, no viviremos el final, pero sí podremos decir que vivimos el principio.

Eso sí, ¿de dónde sacará la gente el dinero para sus gastos? Pues si no se establece de una vez el salario universal, entonces tal vez lo único que quede sea ir a mendigar al lugar de reunión de los robots. A las puertas, porque habrá probablemente un cartel bien grande a la entrada que ponga: "solo se admiten robots".

Humano, pobre humano.


| Redacción: Duraderos.blogspot.com

4 comentarios :

  1. La falta de dinero es el siguiente gran problema de la humanidad: mucho dinero existe solo en papeles (y no me refiero a que el papel moneda no tenga valor, pero las monedad de metal si). Me refiero a los préstamos, compras, intercambios que hacen las grandes compañías, basandose en valores putativos de ellas mismas, o de otros "bienes". Por ejemplo, si yo te debo 2 euros, pero tu vendes mi deuda en 1.90 a tercera persona, y este a una cuarte en 1.80, resulta que yo recibí 2 euros, tu recibiste 1.90, el tercero 1.80, pero yo sigo sin pagar esos dos euros que de repente son casi 6. Pero en el papel todos tiene un activo de casi dos euros. (menos yo, que debo 2)

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  2. Pues bien explicado, Daniel, en efecto así es. Por desgracia -y no se si por intereses de algunos- este sistema económico funciona en gran parte sobre ficción, o bien productos fictiones, o transacciones ficticias.

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  3. Los Robots han venido para quedarse y para hacer el trabajo sucio de la sociedad, en un planeta gobernado por fríos tecnócratas, que además sobrevaloran sus cargos yendo contra natura y que manejan a su antojo a la mayoría de gente mundana, los cuales (mundanos) ya salen educados y programados para la causa, en un mundo así los Robots acabarán haciéndose con la sociedad, al igual que hoy en día lo está haciendo el absurdo Smartphone en las comunicaciones humanas, solo hay que ver a la gente por la calle, parecen Robots.

    Vamos hacia la Robotización del hombre y a la esclavitud tecnológica.

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  4. Desde niño cuando leía historias de robots, he pensado que son la liberación del hombre. Poderle quitar la carga de las tareas más duras, tediosas y aburridas. De manera que nos podamos centrar en lo nuestro, la creatividad, las ideas, y hacer del mundo un lugar más feliz y mejor.

    Sin embargo, el problema no es tecnológico. Los robots no son malos. Es social, ya que la avaricia humana sigue vigente, y eso es lo que causa que se pierdan puestos de trabajo. Empresarios que sólo piensan en ganar más, aunque como bien decís, los robots no lleven, ni compren camisetas.

    Por otro lado, debemos hacer autocrítica como humanos. Hay muchísimos que se dejan llevar, que caen en la vagancia, en vez de dedicarse a cultivar, aquello en lo que puedan llegar a ser felices. Cuando dejamos de aprender y de formarnos, nosotros también somos robots. Da igual que dediquemos ese tiempo a leer, a escribir, a pintar, a programar, o a ayudar a los demás. Todo eso suma. Lo que no lo hace, es pasarnos el día viendo Sálvame, haciendo me gusta en Facebook, o conectados a una PS4.

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